Según el informe del McKinsey Global Institute The Global Balance Sheet 2026: Imbalance and Divergence, que analiza la evolución del patrimonio, la deuda y los activos en 23 economías, en 2025 el patrimonio neto de los hogares españoles alcanzó los 11 billones de dólares (unos 9,45 billones de euros). En euros, la cifra aumentó aproximadamente un 6% en términos nominales respecto al año anterior. España se situó entre los países donde más creció el patrimonio de los hogares, junto con Polonia, Irlanda y Suecia.
Deuda pública y valor de los inmuebles en España
En 2025, la deuda pública bruta de España superó el 100% del PIB. También se situó por encima de ese nivel en Japón, Italia, Estados Unidos, Francia, Canadá, Bélgica y Reino Unido.
El valor de los inmuebles de los hogares españoles en relación con el PIB cayó alrededor de un 10% en 2025 respecto a 2024. La proporción siguió acercándose a su promedio de los últimos 25 años, aunque se mantuvo por encima de ese nivel. Consulta más información sobre el mercado inmobiliario español en nuestra sección de bienes inmuebles.
Según McKinsey, la economía española está creciendo y puede seguir contribuyendo a mejorar el nivel de vida. Mantener la inversión productiva e impulsar medidas para aumentar la competitividad será importante para elevar la productividad y respaldar el valor de los activos con ingresos reales, especialmente en un contexto de mayores costes financieros.
El balance global alcanza un máximo histórico
En 2025, el balance global de activos y pasivos alcanzó casi 1,8 mil billones de dólares (unos 1,546 mil billones de euros), frente a los 1,7 mil billones del año anterior. El patrimonio neto de los hogares también marcó un récord, con 570 billones de dólares (unos 490 billones de euros). Una parte considerable del aumento se debió a la revalorización de activos ya existentes: solo el 20% del crecimiento del patrimonio correspondió a la formación de capital real.
McKinsey señala que la eurozona se acerca a un periodo de estancamiento prolongado, con un crecimiento de la productividad casi nulo, una demanda agregada más débil y un elevado nivel de ahorro de los hogares. En 2025, la tasa media de ahorro personal en la eurozona alcanzó el 15,1%. La evolución del valor de los activos, sin embargo, fue desigual entre los países de la región.
El alza de los mercados bursátiles contribuyó al aumento del patrimonio de los hogares en Estados Unidos, mientras que la caída de los precios de la vivienda afectó a su evolución en varios países europeos. Según McKinsey, el patrimonio de los hogares per cápita, ajustado por la paridad del poder adquisitivo, descendió un 2,6% en Alemania y un 1,5% en Francia.
Europa necesita más inversión privada
Uno de los obstáculos al crecimiento de la productividad en Europa es el déficit de inversión empresarial en comparación con Estados Unidos. McKinsey calcula que la brecha ronda los 700.000 millones de dólares al año, aproximadamente el 3% del PIB europeo. La inversión en capital productivo, que incluye infraestructuras, maquinaria, equipos y propiedad intelectual, sigue por debajo de la media mundial y de los niveles anteriores a la pandemia.
Al mismo tiempo, la deuda de los hogares y de las empresas no financieras de la eurozona se mantiene relativamente equilibrada y más cerca de su promedio de los últimos 25 años que en otras grandes economías.
Cuatro posibles escenarios para la economía mundial
El informe de McKinsey plantea cuatro escenarios posibles: una aceleración del crecimiento de la productividad, una inflación persistente, la vuelta a un estancamiento prolongado y un reajuste de los balances que podría ir acompañado de una caída del valor de los activos y una recesión.
Según los autores del informe, la aceleración de la productividad es el único escenario capaz de respaldar las elevadas valoraciones de los activos con crecimiento económico real y, al mismo tiempo, proteger el patrimonio acumulado.




